AUTISMO

Sexualidad, asignatura pendiente

Sexualidad, asignatura pendiente

Desde hace años la sexualidad de las personas con TEA se ha visto como una necesidad pendiente tanto para profesionales como para familias; sin embargo, siempre lo hemos mantenido dentro del cajón priorizando otros temas como la conducta, la comunicación, la autonomía, habilidades sociales… sólo interviniendo en aquellos casos que, dentro de las áreas mencionadas, generan alguna distorsión en la vida de las personas o sus familias.

¿Desde qué prisma leemos la intimidad? en líneas generales, la sexualidad la leemos como una respuesta de los genitales, qué tenemos que hacer con ellos y cómo tienen que responder. Pensamientos que nos llevan a un modelo de la sexualidad, como define la sexóloga Natalia Rubio como “modelos de las angustias”, angustias que tendemos a evitar como es lógico y natural.

En este post venimos a plantear otro modelo, un modelo más amplio en el comprender la sexualidad de una forma amplia, diversa, presente durante toda la vida y que pertenece a todas las personas e igualdad de condiciones, un modelo basado en los objetivos que nos plantea Carlos de la Cruz de “conocerse”, “aceptarse” y “vivirse satisfactoriamente”. Objetivos, que como en cualquier programación, son la base para poder plantearnos una nueva forma para replantearnos la intervención en la sexualidad.

Somos seres sexuados desde el mismo momento en que somos fecundados, en tanto el modelo reproductivo por el que nacemos es un modelo sexuado, un modelo que presenta la ventaja evolutiva de crear una persona nueva de dos indicios física, social y emocionalmente diferentes. Esta ventaja evolutiva hace que cada individuo, ya desde el nacimiento sea único, luego sus necesidades y peculiaridades sexuadas sean individuales y únicas.

Para comprender la sexualidad desde un modelo amplio será necesario leerla centrado en la biología de los cuerpos sexuadas (cromosomas-genes, hormonas, estructuras corporales internas y externas, capacidades de sentir…), pero también la necesidad y las peculiaridades conductuales (psicológicas) individuales y las influencias sociales del medio en el que vivimos (roles de género, culturas y tabúes en relación con los cuerpos, las expresiones, las formas de relacionarnos y expresarnos).

Si somos capaces de empezar a ampliar esta visión podremos comenzar a trabajar sobre la sexualidad de las personas con TEA, trabajarla dentro de otros modelos de intervención como puede ser la comunicación, las habilidades sociales o la capacidad de autorregulación y conducta, en el momento en que podremos trabajar sobre los gustos y necesidades, conceptos tan importantes como la intimidad, el cuerpo (sus partes), expresiones y emociones, temas que iremos desarrollando en los siguientes posts.

Carlos Lombao

Comment ( 1 )

  • Marta Rodríguez Cogollos

    Separar la idea de sexualidad de la idea de pareja quita muchas angustias y especialmente a las personas que no tienen la habilidad social para conseguir o mantener una pareja y puede que tampoco el deseo de tenerla.
    Estoy contigo en abrir el abanico conceptual sobre la Sexualidad.
    Gracias.

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