¿Qué es el autismo? Conoce su historia y características

qué es el autismo
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Marta Rodríguez Cogollos

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la socialización (alteración de las habilidades sociales), comunicación y lenguaje (verbal y no verbal) y manifiesta un repertorio de intereses muy restringido. Se diagnostica por su sintomatología y se manifiesta habitualmente a partir de los 18 meses de vida. Las personas diagnosticadas de autismo presentan alteraciones del desarrollo de funciones que se asocian a la maduración del Sistema Nervioso Central (SNC). También en mayor o menor medida se ve afectada la capacidad de anticipación, flexibilidad e imaginación (simbolización).

Los datos científicos en la actualidad permiten afirmar que su origen es biológico con una importante influencia genética y no una alteración psicodélica, es decir, no es la expresión clínica de un trauma psicológico.

La palabra autismo existe desde mucho antes que la descripción de un conjunto de síntomas. Autismo proviene del griego “autôs” que significa “uno mismo” y el sufijo “-ismo” que lo convierte en sustantivo. 

Si, yo también creo que es muy triste que una palabra de origen griego con una connotación y uso social tan negativo se utilizara para nombrar un conjunto de características de un grupo de personas. Actualmente se utiliza indistintamente como sustantivo y como adjetivo (autista) como si ese adjetivo pudiera describir a una persona en su globalidad y no sólo alguna de sus características. 

Las personas con autismo son personas con unas características peculiares que limitan en mayor o menor medida la calidad de vida de ellas y de sus familias. 

Historia del autismo 

Comenzamos no muy lejos. Allá por 1925, una mujer rusa que se llamaba Grunya Efimovna Sukhareva hizo la primera descripción detallada sobre los síntomas de autismo, lo llamó “psicopatía autista”. Efimovna era una psiquiatra infantil soviética y además judía, por lo que podemos imaginar que conseguir reconocimiento no fue fácil y posiblemente justifica que sea – aún hoy- una gran desconocida. Sirva este post de agradecimiento póstumo.

Tuvieron que pasar casi 20 años (1943) para que el psiquiatra austríaco Leo Kanner publicara su primer trabajo describiendo lo que se llamó el “Síndrome de Kanner”. Tampoco él lo tuvo fácil, pues fue emigrante en los Estados Unidos y allí se ganó a pulso el reconocimiento de la comunidad médica y psiquiátrica. Se libró de casualidad de vivir la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Kanner ya habló entonces, del origen multicausal del trastorno, biológico y ambiental. No con mucho acierto (o fue mal interpretado) habló de las “madres nevera” aunque hay autores que consideran que lo que Kanner hizo fue describir lo que hoy llamamos fenotipo ampliado, es decir, que en ocasiones los progenitores de los niños con autismo tienen alguna de las características propias del trastorno. Pero algo a destacar y que quiero poner en valor, es que ya hablaba del niño y su familia como algo indisociable, hablaba de la familia como determinante en la evolución positiva de los niños. Ese enfoque luego se perdió y por suerte creo que lo estamos recuperando.

No tuvo tanta suerte su compatriota y contemporáneo Hans Asperger, cuya relación con la Alemania nazi es controvertida. En 1944 publicó un artículo en el que destacó las características peculiares de cuatro chicos de entre un estudio con decenas de ellos y los describió así: «destaca su falta de empatía, escasa habilidad para entablar amistad, conversaciones con uno mismo, fijación intensa hacia un determinado asunto, y movimientos torpes», denominando el mismo como  ”Psicopatía autista”.

Características de una persona con autismo

A partir de este momento, ya a mediados del sXX, se empezó a estudiar y describir las características de unos niños que presentan, esencialmente, dificultades severas en la interacción social. Va más allá de ser poco sociables o de tener poco afán de estar con otras personas, como ya dijo Kanner, existe una incapacidad innata para la interacción social.

Después se vio que hay otras características comunes a todos ellos como:

  • Dificultades de comunicación social (incluso en aquellos que tenían lenguaje)
  • Inflexibilidad mental
  • Sus intereses son inusualmente reducidos.
  • Comportamientos repetitivos e incluso estereotipados con ninguna función aparente (más tarde veremos que sí tienen una función, aunque socialmente no sean adecuadas).

¿Por qué se habla de “espectro”?

Una vez descritas las características clínicas de estas personas y para complicar más las cosas, se observó que estas dificultades se daban en diferente intensidad en cada individuo y fue entonces cuando se empezó a hablar del Espectro del autismo.

Es decir, que no hay dos personas con autismo iguales. En cada punto del espectro se encuentra una persona con una afectación diferente en cada una de las características comunes a todos ¿te lo imaginas? Por eso es habitual que si conoces a una persona con autismo y te presentan a otra pienses “es imposible, son totalmente diferentes “y en las aulas no encontrarás a dos alumnos con autismo iguales y yo diría que ni parecidos… Así que, bienvenido al apasionante mundo del autismo.

Esta distribución espectral nos hace pensar en un continuo de características y ellas a un continuo de necesidades y de intervenciones que, por razones obvias, tienen que fundamentarse en programas individualizados y sin olvidar que cada punto del espectro forma parte de una familia y que dicha familia es una parte esencial de esa intervención. 

A partir de aquí hablaremos del Trastorno del Espectro del Autismo o TEA. 

En el próximo post estaré hablando sobre las causas del autismo, pero no quiero despedirme sin antes decir lo mismo que al comienzo, las personas con autismo son personas con unas características peculiares que limitan en mayor o menor medida la calidad de vida de ellas y de sus familias. Pero su característica principal es que son personas. Y aunque sea una obviedad lo digo porque creo que con frecuencia se olvida.

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