
Alba Piriz es una joven ilusionada, llena de vida y más feliz desde que a los 16 años le diagnosticaron un TEA. Su camino ha sido duro hasta llegar al Centro Gatea. “La falta de conocimiento sobre los trastornos del espectro autista, hace que niños o adultos caminen sin rumbo de consulta en consulta. Es absolutamente necesaria la formación de sanitarios y educadores para detectar lo más rápidamente posible estos trastornos”, afirma Marta Rodriguez, gerente del Centro Gatea.
Alba se ha sentido perdida, desorientada, incluso culpable al desconocer su diagnóstico: Asperger. Ahora vive ilusionada con hallar un trabajo, compartir con su familia y sus amigos sus pasos diarios.
Su deseo:” que a nadie le ocurra como a mí, que lleguen los diagnósticos antes”.
Alba es todo un ejemplo de valentía.
Su testimonio impactante.