
¡Oye mundo, todos somos diferentes!, concluye Eire. Tiene 12 años, estudia en el Colegio Príncipes de Asturias de Pozuelo, Madrid. Con ella charlamos de su día a día, de su experiencia en un centro escolar pionero en la educación de niños con TEA y normotípicos.
Eire afirma: “cuando sea mayor no quiero dejar de ser Asperger. Es una condición de vida y de persona. Eso no me lo quita nadie” Es un ejemplo más de como el apoyo de educadores, centros especializados y familia son la base para construir una sociedad en la que las diferencias sumen. Todos somos diferentes.
En el mismo centro escolar charlamos con Jorge y Luca. Dos pequeños que miran al futuro con la máxima ilusión.
Tres relatos de vida extraordinarios.